Módulo 1 — Biografía del Dr. Tomatis

Manual de Formación — Audiopsicofonología

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Una identidad plural al servicio de un método

Alfred Tomatis es ante todo un médico, otorrinolaringólogo e investigador que dedicó toda su vida a lo que más tarde llamaría la audiopsicofonología. Se definía a sí mismo, con humor, como «un investigador importuno», consciente de obligar al mundo científico a reconsiderar, desde un ángulo inédito, problemas fundamentales ligados a la escucha y al lenguaje.

Su nacimiento prematuro en 1920, a los seis meses y medio —cuando se le dio por muerto—, inspiró en gran medida sus trabajos sobre la vida uterina, los factores intrauterinos ligados al deseo de sobrevivir, el deseo de oír al otro y las etapas del desarrollo posterior de la escucha.

Su lengua materna era un dialecto derivado de las lenguas ligures, lo que le obligó a integrar el francés como lengua extranjera; de ahí su interés por los determinantes de la facilidad para aprender idiomas.

Su padre, Humberto Tomatis, hombre muy activo, compaginaba su empleo en un periódico local con sus estudios de música y canto hasta convertirse en un «bajo noble» de renombre internacional. Esto alimentó la pasión de Alfred por la música, hizo que sus primeros pacientes fueran cantantes y orientó su interés hacia el desarrollo de la voz y los problemas vocales.

A los once años, sus padres —establecidos en Niza— lo instalaron en un apartamento en París, donde se ocupó solo de todos los aspectos de la vida cotidiana mientras su madre permanecía junto a su padre. Estudiaba y, además, trabajaba para costear sus estudios y demostrar a su padre que podía sentirse orgulloso de él. Para no «adormecerse», estudiaba en voz alta, lo que le facilitaba la memorización; de ahí su interés por los mecanismos que relacionan la escucha de la propia voz con la atención, la concentración y la memoria.

Curioso y gran observador, se describía como emotivo, extremadamente tímido y muy obstinado, rasgos que lo llevaron a interesarse por la relación entre los rasgos de personalidad y los trastornos de la escucha. En 1939, a los 19 años, obtuvo dos bachilleratos, en matemáticas y en filosofía. Su profesor de filosofía fue el existencialista Jean-Paul Sartre, a cuyos postulados, pese a su generosidad, Tomatis no pudo adherirse por ser creyente e idealista.

La guerra y los estudios de medicina

Alfred Tomatis cursó sus estudios de medicina entre 1940 y 1945, pese a numerosas interrupciones. Al estallar la Segunda Guerra Mundial tuvo que adelantar sus exámenes en 1940 antes de ser movilizado en una localidad del Macizo Central.

Durante la retirada hacia el sur fue hecho prisionero por las fuerzas del Eje en el cuartel de Le Puy-en-Velay, pero logró evadirse en compañía de unos seminaristas. Considerado entonces desertor, fue internado en un chantier de jeunesse (campo de trabajo juvenil), siempre en los alrededores de Le Puy. Allí trabajó en el servicio de salud bajo las órdenes del doctor Eyraud, quien le enseñó cuanto un médico de campaña debe saber sobre urgencias e infecciones, cuando Tomatis solo había cursado su primer año de medicina como externo de hospital. Conoció también al eminente neurólogo André Thomas. Tras el bombardeo del hospital, decidió reincorporarse a los servicios sanitarios y, al permanecer en París, pudo proseguir sus estudios y emprender su especialidad en ORL. Obtuvo su doctorado en medicina en 1945.

Las primeras investigaciones y el Efecto Tomatis

A partir de 1945, recién terminada la guerra, Tomatis trabajó como otorrinolaringólogo en el hospital Bretonneau de París —bajo la dirección del doctor Maurice Lallemant— y como médico consultor en los Arsenales de la Aeronáutica, donde examinaba a obreros expuestos al ruido. En 1946, animado por el doctor Lallemant, instaló a su costa un primer laboratorio y consulta privada, financiado además por su clientela, principalmente cantantes de ópera.

De estas observaciones surgió su investigación sobre la sordera profesional, que dio lugar a un libro escrito junto a los doctores Robert Maduro y Maurice Lallemant y que fue objeto de un congreso. Sus pacientes privados —sobre todo cantantes— lo condujeron a los mismos resultados que los obreros de los arsenales, lo que le llevó a formular en 1947 las leyes conocidas como «Efecto Tomatis». Estas fueron comunicadas diez años más tarde, en 1957, a la Academia de Ciencias y a la Academia de Medicina por los doctores Moulonguet y Husson.

Casado y con cinco hijos, aunque compartiendo poco con su primera esposa —de la que terminaría divorciándose—, pasaba mucho tiempo en su laboratorio. Allí construyó un analizador de frecuencias, un sonógrafo y, a principios de los años cincuenta, su primer «oído electrónico», con interruptores manuales para los ajustes de equilibrio estereofónico. Los estadounidenses comenzaron a interesarse por sus investigaciones, de modo que en 1955 el doctor Lallemant le pidió que reintegrara su servicio hospitalario de ORL para que dichas investigaciones permanecieran en los hospitales franceses, oferta que Alfred Tomatis declinó en razón de los resultados obtenidos en los tratamientos realizados con cantantes.

LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL LENGUAJE Y LA VIDA UTERINA

Pocos años después, el profesor emprendió una nueva línea de investigación centrada en el lenguaje y la construcción del yo. La aparición en su consulta de varios cantantes venecianos incapaces de emitir el fonema «R» (sustituyéndolo por una «L») atrajo su atención sobre la problemática del aprendizaje de lenguas. Esta observación abrió una nueva vía confirmando la solidaridad entre la audición y la fonación. Si sus trabajos en este ámbito suscitaron vivas polémicas, terminaron por obtener reconocimiento. En 1960, durante una conferencia en el Palacio de la UNESCO sobre la electrónica al servicio de las lenguas vivas, fue vivamente contestado por el jefe de los intérpretes de la UNESCO. Por otra parte, en un contexto distinto, un profesor de la Sorbona se había burlado de él por separado respecto a su teoría de la impedancia acústica.

A los 35 años, su divorcio conmocionó a su padre, pero supo extraer enseñanzas de esta prueba, que se convirtió en el fundamento de sus trabajos sobre la terapia de pareja y el acompañamiento de hijos de padres separados. Su organismo le devolvió entonces la moneda: tras años de trabajo excesivo sin descanso, sufrió tres infartos. Su peso había alcanzado los 122 kg y su tensión arterial había escalado hasta proporciones alarmantes, subiendo hasta 13,2 (según las unidades francesas de la época). Los médicos no le daban entonces más que siete años de vida, un plazo juzgado apenas suficiente para arreglar sus asuntos frente a las numerosas deudas acumuladas. También se apasionó por la pintura contemporánea. El tratamiento de dos o tres pintores figurativos que sufrían trastornos auditivos le sensibilizó hacia este arte y le hizo realizar el vínculo entre la audición y el gesto pictórico: por ejemplo, la pérdida de los azules y los verdes correspondía a una pérdida de los agudos. Posteriormente conoció a pintores abstractos. Finalmente, sus trabajos sobre la escucha intrauterina y la puesta a punto de un dispositivo elaborado para medir las impresiones acústicas del feto en el líquido amniótico le condujeron al concepto de «parto sónico». Este estudio profundo de los problemas de comunicación y de personalidad le orientó finalmente hacia la psicología y la filosofía.

El abandono de la ORL y la audiopsicofonología

En 1960, dejó su puesto de médico consultor en el laboratorio acústico de los Astilleros de la Aeronáutica en París y comenzó progresivamente a abandonar su consulta de ORL y de cirugía. Antes, era un ORL que buscaba la escucha. Después, se consideraba más bien como un especialista de la escucha que, por otra parte, tenía experiencia en otorrinolaringología. Como tenía mucho trabajo, eligió sin dudar el ámbito de la audiopsicofonología.

Alfred Tomatis se convirtió en un peregrino de la audiopsicofonología con jornadas de trabajo de 20 horas sin domingos ni festivos —como cuando había comenzado sus estudios en París. En 1978, en el quinto congreso de audiopsicofonología de Toronto sobre las dificultades escolares, habló de la relación íntima entre la escucha y el proceso de aprendizaje y los integradores cerebrales. A partir de 1982, los oídos electrónicos presentaban un nuevo parámetro: la precesión, un parámetro neurofisiológico. La escucha moviliza todo el sistema nervioso y este organiza la respuesta del oído para que se adapte y se prepare para escuchar.

Desde la infancia, sufría de hipermetropía y, debido a una catarata bilateral de formación rápida, quedó afectado de ceguera casi total durante un año, hasta que fue operado en el hospital de Évreux. Esta situación le llevó a ser un oyente aún más sensible. Al recuperarse en su casa de Normandía, Saint-Yves —nombre elegido en recuerdo del padre Yves Cossard, misionero en Japón—, cerca de la abadía de Bec-Hellouin que frecuentaba ya desde 1976, el padre Dudeban le permitió franquear el umbral hacia el cual le conducía su fe y caminar hacia un mundo donde solo Dios reina plenamente.

A lo largo de su vida, su nombre fue utilizado en varias ocasiones en transacciones dudosas, lo que hizo dudar del objetivo de sus trabajos: primero con el oído electrónico analógico, luego con la apertura de centros, después el plagio de los aparatos y de las ideas, e incluso la utilización de su propio nombre para designar el método. Pero siempre supo superar las dificultades y extraer lecciones de ellas, añadiendo frente a sus detractores:

«Qué fortuna tener una especialidad que toca tantas cosas.»

— Alfred Tomatis

La esencia radica en comprender que escuchar es distinto de oír. Alfred Tomatis insiste considerablemente en que el oído posee cuatro funciones tan importantes como la audición:

  • El oído como órgano de la audición.

  • El oído como dínamo energética del cerebro.

  • El oído como órgano del equilibrio.

  • La dominancia del oído como determinante de la lateralidad y de la verticalidad.

¿en qué situaciones ayuda la técnica?

La audiopsicofonología es de ayuda en situaciones donde existe una dificultad de comprensión o de expresión oral, pero también cuando hay un mal esquema corporal o un retraso en la maduración, en casos de desmotivación o de una actitud negativa frente al aprendizaje o a la comunicación, por diversas razones, especialmente en situaciones de estrés o ansiedad. Para cantantes y músicos, puede ayudarles a mejorar sus capacidades técnicas y artísticas. Para la mujer embarazada, el método le ayuda a prepararse para la maternidad.

El desarrollo de una intervención

Durante la primera entrevista, se realiza una prueba de la escucha y otras pruebas complementarias que permiten establecer la calidad de la escucha de la persona. A continuación, se le propone un protocolo individual con un seguimiento personalizado que incluye revisiones periódicas donde se repite la prueba de la escucha. Estas revisiones, junto con las observaciones del terapeuta recogidas durante las sesiones de escucha realizadas hasta ese momento, permiten modular la acción en función de la evolución de cada paciente.

Con las sesiones de escucha, se realiza una kinesioterapia de los músculos del martillo y del estribo, de modo que esta mejor acomodación del oído medio implica cambios neurológicos permanentes importantes que modifican nuestra manera de vivir y de pensar. En definitiva, esto supone un cambio de conciencia.

🎯 Quiz — Módulo 1: Biografía

⚠️ Valida este cuestionario antes de continuar.

P1. ¿En qué ciudad y en qué año nació Tomatis?

A) París, 1920
B) Niza, 1920
C) Lyon, 1924
D) Marsella, 1918

P2. ¿Qué distinción recibió Tomatis en 1958 en Bruselas?

A) Premio Nobel
B) Caballero de la Salud Pública
C) Medalla de Oro de la Investigación Científica
D) Premio Clémence Isaure

P3. ¿Quién nombró oficialmente el Efecto Tomatis en 1957?

A) André Thomas
B) Raul Husson
C) Paul Rauge
D) von Békésy

P4. ¿Qué distinción figura en Wikipedia (1992) y estaba ausente del manual CAPF?

P5. V/F — Tomatis abandonó la medicina oficial para crear la APP.


✅ Respuestas

1. B) Niza, 1920. Nacido el 1 de enero de 1920. Su padre Humberto es cantante de ópera.

2. C) Medalla de Oro de la Investigación Científica — Bruselas 1958.

3. B) Raul Husson, durante la sesión del 25 de marzo de 1957 en la Academia de Ciencias.

4. La Medalla de Honor de la Sociedad para la Promoción de las Artes y las Letras (1992).

5. Verdadero. En 1960, abandona su puesto de consultor para dedicarse enteramente a la Audiopsicofonología.