Módulo 7 — Anatomía del oído

En este módulo abordaremos el tema de la anatomía del oído. Es bien conocido que el oído es un órgano sensorial con características muy especiales, pero para nosotros son excepcionales, pues hacen de este sistema difícilmente comparable a los demás órganos de los sentidos. Conocemos muy bien ciertas funciones del oído, por ejemplo la función del equilibrio y la función de la audición, pero ignoramos ciertas otras, como la función de recarga a nivel de nuestro sistema nervioso. Y fundamentalmente, muy importante para nosotros: todas estas funciones que el oído desarrolla y ejerce están orientadas hacia un objetivo muy específico y muy importante: el lenguaje y la escucha.

El oído es una fuente permanente de estimulaciones. Es el órgano de los sentidos que aporta más estimulaciones a nuestro cerebro. Es un aparato que analiza también los movimientos, los movimientos de amplitudes diferentes. Si estas amplitudes son grandes, será una parte de nuestro oído la que se focalice en este análisis y asegure así la estática y la dinámica. Dicho de otro modo, bajo el control del oído, todo lo ligado al equilibrio —que incluye no solo la cinética de nuestro cuerpo, sino también la parte gestual. Quizás sea esta una de las funciones más conocidas del oído, pues es tomada a cargo por el vestíbulo. El menor movimiento, el más pequeño paso que damos supone un cambio de postura y exige la participación del vestíbulo.

Por otra parte, si el movimiento es de una amplitud extremadamente pequeña, entraríamos en el dominio del sonido y el oído analizaría los sonidos a través de la cóclea. No hay que olvidar que estas dos actividades son concomitantes y que están unidas para realizar la función principal del oído: la escucha. Y la escucha tiene un componente psicológico y un componente social. Alfred Tomatis formulaba así este principio: el hombre es una antena a la escucha del universo. Esto supone una apertura a la conciencia, a una dimensión psicológica. El oído actúa pues bajo el efecto del psiquismo.

Contrariamente al esquema habitual que va del exterior hacia el interior, vamos a comenzar el estudio del interior hacia el exterior —pues seguimos el orden de aparición del órgano, el orden evolutivo. Hay una progresión en el desarrollo filogenético (la evolución de las especies) y esta evolución se repite en el desarrollo ontogenético (el desarrollo del embrión). La primera parte del oído que aparece, tanto filogenética como ontogenéticamente, es la vesícula —que se encuentra en el oído interno.

El oído interno

Como su nombre indica, el oído interno es la parte más profunda del órgano auditivo. Está situado en la pirámide petrosa —una estructura ósea de forma piramidal compuesta por una envoltura de tejido óseo extremadamente duro y denso. En su interior, es un conjunto cavernoso aireado, es decir, que tiene partes aéreas y partes óseas. En este interior cavernoso, hay una vesícula ósea conectada a la pirámide por soportes óseos muy finos. El laberinto óseo es la envoltura ósea en el interior de la cual se encuentra el laberinto membranoso, que es propiamente el órgano de la audición. El laberinto membranoso ocupa un tercio a un cuarto del volumen interior —hay un continente y un contenido.

El laberinto óseo está esculpido en un hueso muy denso, tan duro como el marfil. En el interior de esta envoltura ósea se encuentra el laberinto membranoso, que constituye el componente funcional y receptor del oído interno, capaz de detectar numerosos fenómenos, tanto sonoros como de movimiento, de estática y de cinética.

Para su análisis, podemos dividir el laberinto en dos grandes partes: el vestíbulo (compuesto por el utrículo con sus tres canales semicirculares y del sáculo) y la cóclea. El laberinto membranoso está bañado por un líquido llamado perilinfa. Es similar al líquido cefalorraquídeo, salvo que en la perilinfa hay un nivel más elevado de iones de sodio que de iones de potasio. En el interior del laberinto membranoso se encuentra otro líquido, la endolinfa, en el que los niveles de iones son exactamente inversos: en la endolinfa hay un nivel más elevado de iones de potasio que de iones de sodio.

El vestíbulo. La parte posterior del laberinto es la más arcaica y se llama vestíbulo. El vestíbulo está formado por el utrículo —que se asemeja a una vesícula, una especie de pequeño saco—, coronado por tres canales semicirculares nombrados y distinguidos por su posición en el espacio: el canal superior, el posterior y el externo, que forman entre sí ángulos de 90 grados. Los canales semicirculares desembocan en el utrículo y en una de sus extremidades hay un orificio ancho llamado orificio ampular. El sáculo tiene una forma esférica, más pequeño que el utrículo, y está conectado a él por su parte inferior anterior.

El utrículo está situado en la zona superior y posterior. El sáculo, mucho más pequeño, está colocado abajo, adelante y hacia el interior. Ambos están dotados de células ciliadas mantenidas por células de soporte, sobre las cuales —sobre los cilios de estas células— hay una sustancia gelatinosa que contiene los otolitos de carbonato de calcio. En el vestíbulo, están principalmente concentrados en las máculas. Los canales semicirculares presentan una extremidad ampular y otra no ampular. Los canales superior y posterior tienen una extremidad no ampular común. Las células sensoriales ciliadas están en una cúpula hecha de una masa gelatinosa homogénea, cuya una extremidad es fija y la otra describe movimientos angulares.

La cóclea. La parte anterior es la más reciente —la cóclea (del latín cochlea, caracol), que recibe este nombre a causa de su forma en espiral. La cóclea es el último apéndice a este conjunto vestibular. Recordemos que cada vez que aparece un nuevo elemento, este elemento aparece para resolver un problema, para responder a una necesidad funcional. La cóclea está situada delante del vestíbulo, debajo de él. Es como si estuviera suspendida, como un colgante, enrollada alrededor de su eje —la columela. Este eje está orientado del interior hacia el exterior y de atrás hacia adelante. Tiene una forma cónica y por su base pasan las fibras que constituirán el nervio auditivo. La cima de la cóclea (o caracol) se llama el domo. El tubo coclear se enrolla en sentido levógiro (hacia la izquierda) en el oído derecho y en sentido dextrógiro en el oído izquierdo.

El caracol está formado con una lámina compacta muy fina de apenas 1 mm, llamada lámina ósea externa (o lámina de los contornos). La cavidad del caracol está modificada por una lámina también muy fina ósea —la lámina espiral— que aparece en la parte media y no alcanza la parte externa. Este espacio será ocupado por la membrana basilar. El canal coclear está pues dividido en dos rampas: la rampa vestibular (que comunica con el vestíbulo) y la rampa timpánica (que da acceso a la caja del tímpano por la ventana redonda). Las dos rampas se reúnen en la zona del domo —esta unión es conocida como el helicotrema. Entre las dos rampas se encuentra el canal coclear —allí se realizará el análisis tonal. El órgano de Corti. El canal coclear es un tubo largo, pequeño, estrecho, de forma triangular. Sus tres caras son: el ligamento espiral (cara externa, sólida y espesa), la membrana de Reissner (cara superior muy fina, constituida apenas por una o dos filas de células con una fina capa conjuntiva) y la membrana basilar (cara inferior, más espesa, sobre la que reposa el órgano de Corti).

El órgano de Corti tapiza la membrana basilar con dos tipos de células, llamadas internas y externas. Las células internas están en una o dos filas paralelas; las células externas están entre tres y cuatro filas paralelas. Entre las células internas y las externas se encuentran los pilares de Corti, de forma piramidal, dispuestos en dos filas que se unen en la parte superior. El resto del órgano de Corti está constituido por células de soporte —las células de Deiters y de Hensen (más anchas en la cima que en la base) y las células de Claudius.

Todos estos espacios tienen una característica común: la presencia de la célula ciliada. Esta célula es una de las células especializadas más arcaicas que fueron descubiertas primero. Se encuentra ya en la medusa, y se ha mantenido prácticamente idéntica, con la misma función, hasta las especies más avanzadas —en el ser humano, ha permanecido en el oído realizando la función de la escucha.

La célula de Corti tiene una forma alargada. El núcleo está situado en la parte inferior (la base), más ancha. En el otro polo, hay una acumulación de mitocondrias, mucho más abundantes que en una célula ordinaria, y de este polo emerge una serie de cilios —entre 50 y 100 cilios— que forman una especie de brocha. La célula de Corti es una célula que, desde el inicio de la evolución, vive en un medio líquido. Reposan sobre un lecho dendrítico —ramificaciones de fibras neurosensoriales que irán a llevar la información allí donde es necesaria, al exterior del oído interno.

El oído medio

Situada al exterior del oído interno, hay una cavidad que llamaremos caja del tímpano, en la cual se encuentra un conjunto de huesos y músculos. Esta caja del tímpano tiene una forma bastante compleja, convexa hacia atrás. Comunica con la mastoides por un canal llamado aditus ad antrum, hacia adelante con la faringe por intermedio de la trompa de Eustaquio, con el oído interno por dos aberturas (la ventana oval, hacia atrás y hacia arriba, y la ventana redonda, más baja), y finalmente la abertura timpánica la pone en contacto con el oído externo.

El oído medio contiene, del interior hacia el exterior, tres pequeños huesos: el estribo (el hueso más pequeño del cuerpo humano), el yunque (el más pesado) y el martillo (el más grande). La base del estribo, o platina, obstruye el laberinto óseo a nivel de la ventana oval. El bloque externo —yunque y martillo— está asociado al juego de la membrana del tímpano a la cual el martillo está sólidamente acoplado. El mango del martillo está situado en el ombligo del tímpano.

Estos huesos forman dos bloques bien diferenciados: el bloque interno (el estribo) que controla el funcionamiento y la presión en el oído interno, y el bloque externo (martillo y yunque) más ligado al tímpano. El estribo proviene del segundo arco branquial; el bloque incudo-maleolar proviene del primer arco branquial.

Los dos músculos presentes en la caja del tímpano son dos músculos minúsculos pero muy importantes en el mecanismo de acomodación de nuestro oído. El músculo del martillo recibe un nervio motor que sale del quinto nervio craneal (nervio trigémino), que tiene también bajo su control los músculos masticadores. El músculo del estribo está inervado por el séptimo nervio craneal (nervio facial), que extiende su territorio nervioso a todos los músculos de la cara, a excepción del elevador del párpado. La trompa de Eustaquio va de la pared anterior de la caja del tímpano a la pared lateral de la nasofaringe. Mide aproximadamente 35 mm. Es interesante pues podemos encontrar muchos problemas en los niños: el conducto es en ellos prácticamente horizontal, lo que favorece la acumulación de moco. A medida que maduramos, el conducto se inclina y en los adultos alcanza una inclinación de 30 o 40 grados. La apertura de este conducto permite el paso del aire de la nasofaringe hacia la caja del tímpano para equilibrar las presiones en el interior.

El oído externo

Los dos principales elementos que constituyen el oído externo son el conducto auditivo externo y el pabellón auditivo. La membrana del tímpano cierra el orificio del tímpano y limita estos dos espacios. La membrana del tímpano es semitransparente, de forma elíptica, prácticamente circular (aproximadamente 10 mm de alto por 9 mm de ancho), con solo un milímetro de espesor —es una membrana que hay que proteger mucho. Está ligeramente retraída, formando una depresión llamada ombligo, lo que le da una forma ligeramente cónica.

La membrana vibra en la parte inferior, llamada pars tensa (situada bajo el ombligo). Es en el ombligo donde se inserta el mango del martillo. En cambio, no vibra en la parte superior llamada pars flaccida —permanece inmóvil e insensible a los movimientos generados por las vibraciones acústicas. En su periferia, hay un anillo fibroso que permite que se inserte en el surco del tímpano y que ayuda luego en la función de transmisión de la vibración sonora.

El conducto auditivo externo va de la membrana del tímpano hasta la parte exterior hacia el pabellón de la oreja. Tiene una forma cilíndrica, pero es sinuoso —tiene una parte constituida de fibrocartílagos y otra parte ósea. Mide aproximadamente 25 mm de longitud y 5 a 9 mm de diámetro. Su eje está casi en la prolongación del eje del conducto auditivo interno.

El pabellón es la parte más visible del oído humano. Está situado a ambos lados de la cabeza, en la zona temporal, delante de la mastoides y detrás de la articulación temporomandibular. Es una especie de borde abierto hacia el exterior, hecho de un soporte cartilaginoso recubierto de piel, cuya función es recibir, amplificar y filtrar los mensajes sonoros. Tiene músculos que permiten su movimiento y, con ello, ayudan a mejorar la orientación y la dirección de la percepción de los sonidos.

🎯 Quiz — Módulo 7: Anatomía del Oído

⚠️ Valida este cuestionario antes de continuar.

P1. ¿En qué orden se desarrollan las tres partes del oído?

A) Externo→Medio→Interno
B) Interno→Medio→Externo
C) Simultáneamente
D) Medio→Interno→Externo

P2. Nombre los tres huesecillos del oído medio, del exterior hacia el interior.

P3. V/F — La membrana basilar procesa todas las frecuencias de manera uniforme.

P4. ¿Qué músculo del oído medio protege el oído interno?

A) Músculo del martillo
B) Músculo estapedio (del estribo), inervado por el VII
C) El tímpano
D) El yunque


✅ Respuestas

1. B) Interno → Medio → Externo. El oído interno está operativo desde el 4.º mes de embarazo.

2. Malleus (martillo) → Incus (yunque) → Stapes (estribo). El martillo está unido al tímpano; el estribo toca la ventana oval.

3. Falso. Es tonotópica: agudos en la base, graves en el ápex. Esta organización es el fundamento de la discriminación frecuencial.

4. B) El músculo estapedio, inervado por el nervio facial (VII). Reduce la movilidad osicular, protege el oído interno y se activa antes de la fonación.