El oído electrónico analógico es el dispositivo central del Método Alfred Tomatis. Hoy explicaremos cómo funciona, los elementos que contiene y sus capacidades. Hablaremos de la basculación electrónica del canal uno y el canal dos, de la conducción ósea y la conducción aérea, del retardo, de la precesión, del equilibrio, del filtro y de las posibilidades que ofrece un oído electrónico analógico.
El oído electrónico analógico de referencia es hoy fabricado por la sociedad Besson of Switzerland, con sede en Neuchâtel (Suiza). Es actualmente el único fabricante que mantiene una producción continua de aparatos que respetan íntegramente el pliego de condiciones técnicas definido por Alfred Tomatis. Cualquier otro aparato analógico que satisfaga estas mismas exigencias —bascule C1/C2, precesión vestíbulo-coclear, cadena 100 % analógica, ausencia de latencia— sería teóricamente compatible con el método. El hecho de que el aparato permanezca rigurosamente analógico —y no digital— es fundamental. Uno de los pilares de esta tecnología es el mantenimiento de una cadena de tratamiento 100 % analógica, garantizando una transmisión sin ninguna degradación de la señal. La señal sonora nunca es convertida, discretizada ni alterada, lo que preserva la integridad de los armónicos naturales indispensables para la recarga cortical. Besson of Switzerland asegura así, en la continuidad directa de los trabajos de Alfred Tomatis, la perennidad de una herramienta terapéutica cuyas características técnicas fueron establecidas y validadas por el fundador del método.
En el esquema general, vemos que el oído electrónico funciona como un amplificador que tiene dos canales que nunca pueden funcionar al mismo tiempo. Esencialmente, tenemos al inicio un filtro que podemos activar o no. Luego, tenemos la capacidad de trabajar en canal uno o canal dos. Tenemos la posibilidad de introducir un tiempo de retardo en el paso del canal uno al canal dos en conducción ósea, sobre una escala de 1 a 10. Tenemos la posibilidad de introducir la precesión sobre una escala de 1 a 100. Y tenemos la posibilidad de cambiar el equilibrio de manera de privar al oído izquierdo de un 10 a un 90 % de su intensidad.
La basculación electrónica — canal 1 y canal 2
La basculación electrónica de tipo Baxandall integra sobre cada uno de sus dos canales una electrónica de corrección de tonalidad específica, permitiendo esculpir el sonido de manera precisa, diferenciada y opuesta. Este dispositivo no se contenta con filtrar la señal; simula las variaciones naturales de un medio vivo pilotando estrictamente la basculación entre los canales vía la intensidad sonora de la señal de entrada. Esta mecánica engendra una sorpresa sensorial permanente, constriñendo al oído a mantener una escucha activa y una vigilancia cortical constante.
El desencadenamiento de la basculación obedece a una regla absoluta: interviene únicamente cuando un umbral de intensidad predefinido, generalmente situado alrededor de 30 dB, es franqueado por la señal musical o vocal. Es capital notar que esta medida de referencia se efectúa específicamente sobre la componente frecuencial situada en mil hertzios. Es pues exclusivamente el nivel de intensidad a esta frecuencia precisa el que determina la conmutación, garantizando una reacción fundada sobre la dinámica de la señal y no sobre su altura tonal global. Mientras este umbral no es alcanzado, la señal es íntegramente tratada por el canal uno; en cuanto es franqueado, el aparato bascula instantáneamente al canal dos para estimular el oído. Este parámetro ofrece al terapeuta un margen de maniobra esencial, permitiéndole ajustar la finura de la estimulación en función de la micro-reactividad propia de cada perfil de sujeto.
El canal uno: El canal uno modula la señal sonora de manera que coloca al conjunto del oído en una situación de relajación sin tensiones. El músculo del martillo mantiene el tímpano en una tensión mínima, lo que implica un estado de no-acomodación. A esta manera de estar corresponde también un estado corporal de distensión. En el canal uno, el sonido entra, ya sea por el micrófono, ya sea por una fuente sonora, y es modulado de manera que los graves son sobrevalorados y los agudos disminuidos.
El canal dos: Cuando el sonido entra en el canal dos, es modulado de manera que los graves son atenuados y los agudos favorecidos. Esto produce una situación de tensión totalmente diferente de la del canal uno. Cuando estamos en el canal dos, el oído entero —no solo el tímpano por medio del músculo del martillo, sino también la presión linfática, que alcanza sus valores óptimos gracias a la acción del músculo del estribo que actúa vía la platina sobre la ventana oval— se coloca en una situación de tensión adecuada. Esto permite la máxima acomodación tanto timpánica como vestíbulo-coclear para poder captar y analizar el sonido de forma óptima.
La conducción ósea y aérea
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La conducción ósea: por medio de los huesos craneales, las vibraciones informan al nervio auditivo.
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La conducción aérea: las vibraciones timpánicas llegan al oído interno donde son analizadas y pasan al nervio auditivo.
El retardo — tiempo de latencia
El retardo, que podemos también llamar tiempo de latencia, es un parámetro puramente neurológico. Es un tiempo de preparación —el lapso de tiempo que necesita un sistema nervioso para reaccionar. Este parámetro varía de forma individual y a lo largo de la vida. En los niños y las personas mayores, es a menudo más largo. Es también algo propio de cada lengua y de cada grupo de locutores.
En el oído electrónico, esto se materializa en un lapso de tiempo que puede ir de cero a 250 ms entre el instante en que se alcanza el umbral de basculación y el momento real en que se bascula del canal uno al canal dos. Cuando tenemos un retardo cero y una precesión cero, el sonido, la frase musical, va evolucionando y cuando alcanza la intensidad suficiente (alrededor de 1.000 Hz, el umbral de cambio), bascula directamente y pasa al canal dos. En el momento en que este umbral de basculación se pierde, vuelve nuevamente al canal uno —sin lapso de tiempo.
La precesión
La precesión es un parámetro complejo de orden neurofisiológico. Este parámetro supone pasar de la sensación a la percepción. Es colocar el aparato auditivo en su forma adaptativa máxima para que capte lo que deseamos recibir. Este parámetro actúa de manera unitaria y global con dos aspectos complementarios:
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La preparación del conjunto del cuerpo por medio del conjunto vestíbulo-coclear y más especialmente por medio del entrenamiento de la musculatura del oído.
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La puesta en obra de una estructura neuronal dependiente de esta función dinámica, que es el acto de escuchar.
El deseo de escuchar constituye el acto precursor en el que intervienen los músculos del oído medio y que precede a todo un conjunto de regulaciones neurofisiológicas. La acción de tender el músculo del estribo, que regula la presión linfática del laberinto, precede a todas las otras acciones del resto de los elementos reguladores del oído medio: el martillo, el músculo del martillo (tensor del tímpano) y la musculatura de la trompa de Eustaquio.
Esto se concreta en la posibilidad de introducir un tiempo de retardo en el paso del canal uno al canal dos de la conducción aérea respecto a la conducción ósea. Si ponemos la precesión a 10, la conducción ósea pasa primero del canal uno al canal dos en el momento en que el umbral de basculación es alcanzado, y la conducción aérea sigue aún en canal uno durante 250 ms antes de bascular a su vez al canal dos. Con la precesión a 100, el tiempo de retardo en el paso de la conducción del canal uno al canal dos de la conducción aérea respecto a la conducción ósea es de 2.500 ms. La escala va de 1 a 100.
El equilibrio
Con la regulación del equilibrio, podemos lateralizar a la derecha las personas. El auricular derecho permanece siempre al 100 %. La intensidad en el auricular izquierdo puede variar sobre una escala de 1 a 10 —siendo 10 el 100 % y 1 el 10 %. Si ponemos una escala de cuatro, tenemos un 100 % en el oído derecho y un 40 % en el oído izquierdo.
En los casos de personas que sufren de vértigos, pondremos siempre el equilibrio al máximo —al 100 % en los dos auriculares. En general, pasaremos de un equilibrio de 10 a un equilibrio de siete en algunas sesiones y permaneceremos así durante la fase pasiva. En una fase activa, podemos llegar hasta un equilibrio uno —aunque esto sea teórico, pues hay muchas personas para las cuales el equilibrio uno es muy agresivo o muy incómodo. A veces, debemos contentarnos con dejarlo en un equilibrio tres o cuatro.
El filtro
El oído electrónico está equipado de filtros pasa-altos con una pendiente de 48 decibelios por octava cada uno. Son filtros que no dejan pasar sino los agudos y eliminan los graves. El oído electrónico analógico tiene la capacidad de poner filtros de 50 Hz hasta 9.000 Hz.
Llamamos «Retorno Sónico Musical» (RSM) al recorrido que va de no filtrar a filtrar hasta 9.000 Hz. Y llamamos «Parto Sónico Musical» (PSM — Accouchement Sonique Musical o ASM en la literatura francófona histórica) al recorrido inverso, de 9.000 Hz hacia 0 Hz. Explicaremos en qué momentos podemos utilizarlos.
🎯 Quiz — Módulo 17: Oído Electrónico — Teoría
⚠️ Valida este cuestionario antes de continuar.
P1. ¿Qué es la báscula electrónica?
P2. ¿Qué es el RSM?
P3. V/F — El Oído Electrónico Besson es un aparato digital.
P4. ¿Cuál es el valor estándar de la precesión en fase pasiva?
A) 0 ms
B) 10 ms
C) 100 ms
D) 2 500 ms
✅ Respuestas
1. Mecanismo que alterna entre C1 (sonido natural) y C2 (sonido filtrado) según el umbral de intensidad. Esta alternancia estimula los músculos del oído medio y entrena la escucha activa.
2. El Retorno Sónico Musical: filtrado aumentado progresivamente de 0 a 9 000 Hz, induciendo una regresión hacia la escucha fetal. → cf. Módulo 6 para la definición del retardo y de la precesión.
3. Falso. Es un aparato 100 % analógico con mando digital. La cadena sonora permanece analógica.
4. C) 100 ms en fase pasiva (RSM/SF). Reducida progresivamente hacia 10 ms en fase activa (ASM/Lenguaje).