Como dice Tomatis, la voz puede ser considerada como un don de sí mismo. El canto es uno de los mejores medios de dar y de ofrecerse. Hablar y cantar equivale a hacer sonar el cuerpo y a tocar el cuerpo del otro simultáneamente. Al liberar o educar nuestra voz, liberamos y educamos también nuestro cuerpo sin darnos cuenta, revelando nuestro verdadero potencial de comunicación. Al educar y tomar conciencia de nuestro sistema audio-vocal —la relación entre el oído y la voz—, actuamos indirectamente sobre numerosos procesos psicológicos y de comportamiento.
El oído es el captor de control de todo este proceso. No es un elemento pasivo, sino un verdadero captor dotado de potencialidades específicas. Sabe lo que va a oír y se pone en postura de escucha para percibir lo que desea aprender. Sabemos que en la voz humana, no hay sino las frecuencias que el oído puede captar. La emisión está pues sometida a las leyes de la escucha. El oído es un regulador superior —que organiza el gesto y la actitud corporal por el vestíbulo, y asegura el acto de escuchar por la cóclea.
El circuito cibernético audio-vocal
En un esquema cibernético simple, vemos una situación de comunicación con al menos un locutor- emisor y un receptor-oyente. El locutor-emisor es el primero en escucharse desde su propio cerebro. Activa un impulso de fonación para emitir el mensaje. Simultáneamente, una serie de controles se activan para regular la intensidad, el timbre, la articulación, el ataque verbal, la relajación, la melodía de la frase, la semántica —es decir, todo lo que constituye el lenguaje y el canto. Todo esto depende del oído. Si una entrada de información, un acto cortical, un acto de fonación se producen, el oído autorregula automáticamente todos estos procesos para dar nuevas informaciones al cerebro con el fin de hacer las pequeñas correcciones necesarias.
El oído dispone de varias funciones para asegurar esta regulación: la vía aérea (que va de la boca al oído externo), la vía ósea (que va de la laringe a los huesos y al oído interno) y la vía tendino- muscular (de menor calidad y más lenta). Estas tres vías intervienen simultáneamente.
Los nervios implicados
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Nervio trigémino (5.º par craneal): inerva los músculos del martillo, del tensor del tímpano, los músculos temporales, los músculos pterigoideos. Controla también los músculos masticadores.
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Nervio facial (7.º par craneal): inerva el músculo del estribo, los músculos de la cara, el músculo del mentón, el músculo digástrico, y la lengua.
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Nervio vago (o neumogástrico): inerva la laringe a nivel motor por el nervio recurrente (rama derecha más corta, rama izquierda más larga). Recorre toda nuestra vida neurovegetativa del tímpano al colon.
Los bucles audio-vocales
Los bucles audio-vocales parten del cerebro, afectan a diferentes grupos musculares, y aseguran un cierto control propioceptivo. Todo está coordinado por el oído. Estos bucles audio-vocales están controlados por el oído, y esta escucha es un motor de acción constante que consiste en tender los músculos del oído medio. Cada vez que hay un deseo de escuchar algo, una intención, estos pequeños músculos —especialmente el del estribo— se tienden para focalizar el oído en lo que se quiere escuchar.
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Bucle audio-facial: músculos de la cara / nervio trigémino (sensitivo) y nervio facial (motor).
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Bucle audio-laríngeo: la fonación sale de la laringe, controlada por vía ósea (cervicales → oído interno) y vía aérea.
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Bucle audio-faríngeo: faringe y parte posterior de la lengua / nervio glosofaríngeo (9.º par).
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Bucle audio-lingual: movimientos automáticos de la lengua / nervio hipogloso (12.º par) —17 músculos específicos.
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Bucle audio-torácico: sistema respiratorio / nervios espinales, plexo braquial, nervio frénico para el diafragma.
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Bucle audio-recurrencial: impulso a la laringe por los nervios recurrentes asimétricos derecho e izquierdo → crea la lateralidad vocal.
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Bucle audio-lumbo-sacro: pelvis y raquis lumbar / nervios raquídeos lumbares y sacros.
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Bucle audio-cervical: sinergia cervical-lumbar —no se puede mover las cervicales sin mover las lumbares y viceversa.
Postura de escucha y emisión ósea
La postura de escucha es un trabajo muy importante en la terapia Tomatis. Durante las sesiones pasivas, gracias a la estimulación de la musculatura del oído medio, la postura es afectada y mejorada inconscientemente. La persona, en cuanto escucha más, tiene más conciencia de su cuerpo, de su equilibrio, de su puesta en lugar en el entorno. Es importante que la persona esté equilibrada en su postura pues la sensación de horizontalidad y de verticalidad nos es dada por la presencia auditiva.
En la terapia Tomatis, se trabaja también sobre la emisión ósea. Esto consiste en estar muy presente a ese sonido interno que nos da nuestra laringe a través de nuestra postura. Al cerrar la boca y pegar la lengua al paladar, se emite un sonido puramente óseo —un «boom»— que se puede sentir vibrar en toda la columna vertebral. Este sonido que la persona escucha es un sonido puramente óseo. Si está bien hecho, la laringe está en contacto con las cervicales. Esta vibración va a los huesos y, como no puede salir por la boca, continúa por los huesos y sale por las partes superiores de la nariz.
La voz diestra y la voz izquierda
Podemos hablar de dos voces: una voz diestra, bien ejercitada, integrada, adquirida, modulada, flexible, timbrada, fluida, resonante, penetrante, rica en frecuencias elevadas. Es normalmente la voz que las personas que han alcanzado un alto nivel de escucha y de ejercicio sonoro tienen — generalmente los buenos cantantes y oradores. La voz izquierda, en cambio, da características completamente diferentes: es una voz plana, pobre, que pierde la modulación, el timbre, se alourdit, pierde esa vivacidad y esa resonancia, y provoca un desgaste personal debido al esfuerzo excesivo.
Normalmente, todo el mundo puede tener una voz diestra, pero puede ser afectada por el mundo emocional, la tensión, el estrés. Si una persona está preocupada, tiene problemas, está sobrecargada, es muy probable que acabe emitiendo mal —e incluso si tiene buenas cualidades, si no descansa lo suficiente, si no se reencuentra consigo misma, acabará teniendo problemas. Ponerse a la izquierda es como poner una distancia con el mundo —escuchar más lejos, no estar en el mundo.
El espectro vocal humano
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Bajo: 82–396 Hz (mi2–sol4)
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Barítono: 110–440 Hz —la voz más natural en el hombre
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Tenor: 132–522 Hz
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Contralto: 176–840 Hz (fa3–si5)
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Mezzosoprano: 250–900 Hz
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Soprano: 240–2.600 Hz —la más aguda
🎯 Quiz — Módulo 26: Voz y Música
⚠️ Valida este cuestionario antes de continuar.
P1. ¿A qué zona corresponde la voz soprano?
A) Zona 1
B) Zona 2
C) Zona 3
D) Todas las zonas
P2. ¿Por qué el violín y la flauta de Mozart son los soportes de referencia?
P3. Describe el protocolo de lectura en voz alta en 3 puntos.
P4. V/F — La voz hablada está estructurada únicamente por la Zona 1.
✅ Respuestas
1. C) Zona 3 (3 000–8 000 Hz). Zona 1 = bajo/contralto ; Zona 2 = barítono/mezzo ; Zona 3 = soprano.
2. Su rango (violín 196–4 000 Hz, flauta 220–2 637 Hz) cubre simultáneamente las zonas 2 y 3 — discriminación fonémica + carga cortical máxima.
3. (1) Texto literario ; (2) Espalda recta, mano derecha frente a la boca como micrófono ; (3) 30 min/día mínimo, voz firme, articulación marcada.
4. Falso. Zona 1 = ritmo/acento ; Zona 2 = afinación/colocación ; Zona 3 = timbre/color. Las tres zonas contribuyen.